Grietas y fallas durante la fabricación de joyas.

Joyeros  y orfebres saben por propia experiencia, que es  la formación de grietas en la fabricación de joyería, estas pueden aparecer en cualquier momento durante su fabricación. También pueden ocurrir mucho más tarde, después que la joya ha sido vendida  al consumidor o pueden aparecer durante una reparación. Los agrietamientos se producen normalmente durante el procesamiento de los materiales, productos extraños que no son detectados, hasta varias etapas más adelante en el proceso de fabricación.



Cada vez que se produce algún agrietamiento es un inconveniente y un costo extra, y el peor de los casos es que influye negativamente en la reputación del joyero. En muchos casos, se puede prevenir mediante una cuidadosa atención en cada paso de los procesamientos. Es un reto para los joyeros y los talleres de reparación, el entender cuáles son las causas posibles de estas incidencias tan particulares como los resquebrajamientos y grietas en el material.

Las diversas causas de los defectos, muchos de los cuales se manifiestan como el agrietamiento durante la fabricación, se pueden atribuir a los siguientes problemas:

·Materiales iniciales de mala calidad, incluyendo chatarra reciclada, lo que lleva a la contaminación y la posible fragilidad;

·La mala fundición, que da lugar a defectos de fundición como futura porosidad ampollas, y la incorporación de las inclusiones,  contracciones excesivas y rápidas del metal.

·Mal manejo del lingote como material de trabajo, lubricación,  a menudo se relaciona con el cambio de composición en la aleación, sin cambiar el procedimiento de trabajo.

·El proceso de recocido incorrecto, a menudo debido al desconocimiento metalúrgicos de las aleaciones.

 *Agrietamientos por  diferentes tensiones, y tensiones por  aleaciones de oro inferiores en quilates que son susceptibles a la corrosión.

·Agrietamiento y fisuraciones por el uso del  níquel en el oro blanco.

Las causas que se refieran a las grietas y los pasos que se pueden tomar para minimizar su ocurrencia. El enfoque particular está en el oro y sus quilates, pero mucho también es aplicable a la plata y joyería de platino.

Materiales iniciales

Al hacer las aleaciones, de oro en cuanto a quilates, es muy importante comenzar con metales limpios y libres de óxidos.  Si son metales puros para aleaciones madre y ser usadas por primera vez, deben ser comprados en lugares que los certifiquen o que tengan todas las garantías de que son metales con el 99,9% de pureza. Las impurezas que pudieran contener los metales de dudosa procedencia,  pueden conducir a la fragilización de la aleación, con la tendencia a agrietarse cuando se aplica una fuerza, como por ejemplo cuando se trabaja el material.

La causa frecuente de problemas, es el uso de chatarra de oro o de plata, que tiende a ser una fuente recurrente de contaminación. El uso de chatarra para hacer nuevos productos debe ser estrictamente controlado. En el caso del oro debe ser objeto de fusión y análisis antes de que se utilice para hacer nuevos lingotes de aleación. 



Los contaminantes típicos en la chatarra incluyen materiales refractarios, tales como partículas de crisoles sucios, óxidos de silicio, soldaduras de plomo-estaño de piezas de joyería reparada. (Tenemos que tener en cuenta que una décima de plomo nos puede echar a perder un kilo de oro.) Las piezas de joyería antigua que contienen  uniones soldadas con indio, germanio, o estaño. Todos estos contaminantes pueden conducir a inclusiones o fragilización de una aleación. Como recomendación, la manera más segura  y garantizada de la utilización de chatarra es hacer una refinación primero.
Fusión o fundición de los metales.

La fundición de los lingotes tiende a ser una operación simple, pero igual hay que respetar pasos que son fundamentales en este proceso como, limpieza del lingote, lubricación, temperatura de vaciado adecuada. Los crisoles que se usan como recipientes para la fundición son típicamente arcilla-grafito o grafito (la arcilla refractaria con el níquel oro blanco, reacciona con el grafito), para esa aleación se recomienda el uso de otro tipo de crisoles.

La fundición manual en lingotes puede ser fuente de diversos problemas como la contracción de un lingote, este se encoge, estos se hace evidente cuando en la parte superior del lingote se produce un desnivel. Cuando el  lingote fundido se solidifica, y se encoge en la parte central, debe de eliminarse esta sección porque es casi seguro que se producirán agrietamientos longitudinales al ser laminado y trabajado el metal.

Las ampollas y la porosidad del metal

La formación de ampollas y porosidad superficial con aire pueden aparecer más tarde en las
operaciones de fabricación como defectos superficiales o grietas. En esta situación, el aire a partir del material de partida o aire atrapado en alguna parte del proceso queda al momento de solidificarse a causa de una temperatura de fusión demasiado alta. Son ampollas que aparecerán al momento de dar recocido al material.

Las Inclusiones se pueden incorporar en la masa de metal fundido a partir de la erosión del crisol (sustituir crisoles antes de que ocurra un desgaste significativo), Ellos también pueden ser causados ​​por reacciones entre elementos de la atmósfera y la aleación, por ejemplo, el oxígeno y la formación de óxido de cobre) Tales inclusiones pueden dar lugar a grietas o fallas durante el trabajo posterior, ya que actúan como iniciadores de grietas.



Defectos de la superficie.

Los defectos de superficie en un lingote también pueden dar lugar a grietas. Estos defectos pueden surgir debido a las malas prácticas de fusión y vaciado. Ellos tienen inclusiones de superficie, oxidación,  y solidificación de salpicaduras durante el vaciado que se adhieren a la pared del molde. Muchos de estos problemas pueden ser evitados mediante la inspección de toda la superficie del  lingote y limpiando todas las impurezas, esto nos llevará a una buena operación de trabajo.

El exceso de trabajo sin recocer

Todas las formas de trabajo en el metal, desde la  laminación, en alambre o estirado de tubos, troquelado, estampado, acuñado, fresado, torneado y el simplemente doblando a mano hará que el metal sea cada vez menos dúctil. El grado en que el metal se endurecerá  y pierde su ductilidad depende de la cantidad de  deformación impartida. Si el metal está sobrecargado de trabajo, la ductilidad se reducirá a cero, y se agrietará.

El recocido restaura la ductilidad del material, por lo que normalmente  es recomendable hacerlo, para devolverle las propiedades al metal. Las aleaciones de oro son las que más resisten el trabajo antes de que requieran nuevamente un recocido. Sin embargo, hay variaciones considerables; por ejemplo, la aleación de níquel oro blanco se endurece rápidamente y normalmente requieren de recocido después cortos períodos de trabajo.

El exceso de trabajo puede causar varios problemas. Por ejemplo, agrietamiento de los bordes durante la laminación del material, es signo de exceso de trabajo. Para evitar problemas, los bordes pueden ser recortados, puesto que las rajaduras o roturas aumentarán el peligro de algunas grietas que seguirán en dirección al centro de la lámina.

Fragilización a causa de las impurezas

Como hemos comentado anteriormente, ciertas impurezas, como el silicio, fragilizan el oro. Cualquier intento de trabajar un material fragilizado por impurezas dará lugar a la formación de grietas.

Otra fuente de fragilización es la contaminación por plomo, las reparaciones de los antiguos joyeros a menudo implicaban el uso del plomo lo que evitaba daños mayores en la joya a reparar. Debido a la posibilidad de este tipo de contaminación pueda conducir a la fragilidad, el uso de plomo metálico en contacto con el oro es arriesgado. Si esta es la única forma de reparar y pasa a ser esencial, se usa como cosa aislada, porque en el caso del oro, este debe ser aislado totalmente del plomo.

Las incorrectas condiciones de enfriamiento después del recocido pueden, paradójicamente, conducir a un endurecimiento no deseado, en lugar delo ablandamiento que necesitemos. Lo notaremos cuando el material se nos comience a agrietar. Oros  que van de la gama roja a la amarilla, y que van de una ley de 8k a 18k, debe de ser enfriado rápidamente después del recocido, por destemple directamente en el agua, esto mantendrá al metal en una condición dúctil y suave, mientras que los resultados del enfriamiento lento nos llevarán a obtener un metal más duro.

El recocer también un metal a una temperatura demasiado alta y por tiempo prolongado también nos dará la posibilidad de ocasionar grietas. El exceso de recocido y a alta temperatura produce un tamaño partícula de grano grande, y grueso, y la deformación posterior con el trabajo puede conducir a agrietamiento prematuro y  fractura, el acontecimiento se produce así como una superficie de "piel de naranja". Este es un problema particular con el recocido por sopletes, donde la capacidad para controlar la temperatura debe de ser muy precisa. Es de naturaleza humana darle más tiempo a los tiempos, como para  “asegurarse” de que va a quedar bien, y caemos en el exceso de recocido, por lo que debemos hacerlo con el tiempo y la temperatura adecuada solamente.

La cuestión de la formación de grietas y roturas de diferente índole que surgen durante la fabricación de joyas de oro o plata, es  complejo. A pesar de que existan causas bien definidas para estos problemas, siempre habrá algo que no hayamos hecho bien  y será la razón muchas veces del triunfo o del fracaso, en el desarrollo de nuestro trabajo. El ir adquiriendo conocimientos y especializaciones en los temas  nos ayudará a reducir al mínimo los problemas de producción.

La buena comprensión de lo que es la metalurgia de los metales, sus aleaciones, y las buenas prácticas en el manejo de los materiales y productos evitarán en gran medida los problemas antes mencionados en este artículo.




Escrito por: Alejandro Glade R.






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