Las piedras preciosas


“Una piedra preciosa es una piedra pequeña rara y dura que ha heredado de la naturaleza el calificativo de hermosa”. Estas fueron las palabras que en un tratado sobre piedras preciosas hace más de cincuenta años, empleo, Piero Aloisi, un gran mineralogista Italiano y profesor de la Universidad de Florencia.

Pintura de: Isabel Clara Eugenia
de Tiziano
“Retrato de una joven”
Esta joven se identifica con
Simonetta Vespucci



























Una piedra preciosa debe ser un mineral, es decir, un objeto formado en la naturaleza de modo espontáneo y sin intervención del hombre. Esta condición es muy importante, ya que muchas de las actuales piedras artificiales alcanzan elevado precio, y las sintéticas a veces casi no se distinguen de las naturales. La belleza es un concepto subjetivo, aunque la apreciación de una piedra preciosa se basa en datos objetivos, en especial las características ópticas como son el poder de dispersión, también denominado como juego de luces, el color, la transparencia y el elevado grado de refracción. También la rareza es un concepto subjetivo, ligado a la naturaleza humana, que prefiere las cosas difíciles de obtener y gusta de inspirar envidia a los restantes individuos, independientemente del precio intrínseco, nadie se adornaría con rubíes si las orillas de las playas del mundo estuvieran llenas de estas piedras, porque su valor sería nulo.
Piedras naturales



Hay dos propiedades más que son físicas y químicas  y que también son objetivas, la dureza y la resistencia química. La dureza es una propiedad fundamental para las piedras preciosas, un raspón en la superficie o un desgaste en los ángulos la hacen ser poco atractiva, la poca resistencia química pude hacer que la piedra se diluya parcialmente y por ende pierda valor y pasar a ser poco atractiva.






Cuarzo craquelado y teñido



Las piedras preciosas han sido inspiración para personas y artistas de toda índole, pintores, músicos, poetas, modistos, y hasta supersticiones, etc., además han sido estudiadas por los científicos los cuales además de la joyería, le han encontrado diferentes usos.



En la antigüedad  a las piedras preciosas se le atribuían propiedades mágicas y medicinales, aunque los autores de estos tratados medicinales siempre se refugiaron cuidando el verbo como; “se dice que” o “se ha observado que”, por lo cual no es fácil deducir si era una convicción o bien la duda que siempre acompañó al autor.


Escrito por: Alejandro Glade R.








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