El Carey un producto afortunadamente olvidado.


Pin para el pelo, oro y
Carey, Época Victoriana





























El Carey o concha de carey, un producto ya olvidado de la orfebrería antigua, se obtiene de las placas dorsales del caparazón de la tortuga carey  (Eretmochelys imbricata). La caparazón es queratinosa de colores brillantes, y de materia traslúcida, de consistencia córnea y color amarillo con jaspe-aduras pardo rojizas, quebradiza en frío y susceptible de hermoso pulimento. Hoy en día prohibida su extracción en todo el mundo. La tortuga Carey está en extinción.

Caja de plata con tapa de Carey



















Cada tortuga proporciona trece placas dorsales, que pesan en conjunto hasta cuatro kilos, siendo las mayores de unos 48 cm. de longitud y 3 a 6 mm. de grueso. Como la calidad de estas placas desmerece rápidamente a poco tiempo de muerto el animal, se los mataba de un golpe en la cabeza e inmediatamente eran  sumergidas en agua hirviendo para que dichas placas se desprendan. Había lugares en que se echaba la tortuga viva al agua hirviendo y cuando ya se habían desprendido las placas de carey las soltaban creyendo que las que sobrevivieran volverían a producirla.




El mejor carey provenía de las islas del mar de las Indias, y se distingue por sus jaspeaduras de color pardo muy obscuro. El procedente del Mar Rojo, de las Antillas y de la América del Sur, tiene su carey muy rojizo.

Como el nácar el carey también se falsifica con láminas de celuloide, así como el cuerno y otras materias a las que mediante diversos tratamientos se le da una apariencia semejante.

Escribe: Alejandro Glade R.

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