Joyería Egipcia



ABU SIMBEL

                            La joyería desempeñó diferentes funciones en Egipto. Tenían mucha afinidad con la joyas , para ellos era por naturaleza, algo hermoso, la joyería tenía un significado religioso y mágico en el mundo de los antiguos egipcios, las usaban para proteger al portador del mal. Los antiguos egipcios se iniciaron en  la fabricación de joyas durante el Badari y Naqada, (culturas muy antiguas pertenecientes a la edad de bronce) prácticamente de tiempos prehistóricos, eran fabricadas a partir de materiales simples. Tales como: ramas de plantas, conchas, perlas, piedras o huesos sólidos, y estos se organizan en hilos de lino o  pelo de vaca. Para dar a estas piedras alguna brillantez, los egipcios comenzaron a pintar con sustancias de vidrio. Y adquirieron experiencia en la fabricación de joyas  con piedras semi-preciosas y diferentes metales como el oro y la plata. La  orfebrería con su arte alcanzó su punto máximo en el Imperio Medio, cuando dominaron diferentes métodos técnicos y de  precisión en la fabricación de joyería y piezas afines. La orfebrería Egipcia floreció en la era del Estado moderno, en una forma sin precedentes, debido a las grandes riquezas  mineras en el desierto del este y Nubia.  Ahí la extracción de metales preciosos creció de manera gigantesca.

Los metales con incrustaciones de todo tipo de piedras semi-preciosas que se encuentran en mucha cantidad, por ejemplo, oro, plata, turquesa, ágata. Los adornos con aplicaciones de piedras y metales preciosos se utilizan en la vida cotidiana a través de los tiempos, desde los tiempos faraónicos al rumano. Los antiguos egipcios mantenían un gran número de piezas de joyería en el interior de las tumbas, las cuales fueron colocadas junto a los  cuerpos  de las personas fallecidas. Se han  encontrado un gran número de piezas de joyería en tumbas,  coronas, collares instaladas en las cabezas, diferentes tipos de adornos, tales como pequeñas rosas, cintas de oro, y algunas bandas simples como adornos. Había también diferentes tipos de cinturones, tales como las correas de cintura. Algunos tipos de pendientes o aros, brazaletes, pulseras, anillos y collares. Y joyería que nunca apareció en ninguna de las otras civilizaciones antiguas, los pectorales fueron usados alrededor del pecho. Se hace generalmente de oro o metal cromado. Incluso también de materiales económicos y fáciles de conseguir, estos son pintados de amarillo, y dan  la apariencia de oro. . El sueño de todo joven de aquella época era de tener algún objeto de  oro, para presumir.




Pulsera de Tutankamón unida por una bisagra y un clip que abre como cierre, también comprende un borde que divide el escarabajo de lapislázuli. El escarabajo, es el símbolo del sol de la mañana, me encantan los elementos y la forma como se utilizan en la joyería egipcia. La pulsera en sí es una joya con incrustaciones de ágata cornalina, lapislázuli y vidrio coloreado. La joyas de Tutankamón se destacan por su originalidad. Los antiguos egipcios llevaban piezas de joyería como accesorios y amuletos con propiedades mágicas basadas en el color de sus piedras ..










Pulsera de perlas de la Reina Ahhotep. Esta pulsera  encontrada con otras piezas de joyería en el ataúd de la reina Ahhotep. Se le ha dado nombre a su hijo, el rey Ahmose I, cuyo nombre aparece en un broche de oro, también encontrado en la misma tumba. Nombre en oro sobre un fondo azul. . Este brazalete se compone de treinta filas de perlas de oro, y piedras semipreciosas, alternando uno con otro en un sistema destinado a formar triángulos y cuadrados .. El cierre es de planchas de oro que se deslizan uno dentro de otro, para cerrar la pulsera. . Esta pulsera de la reina Ahhotep, es una de un par, que se encontró junto con otras joyas dentro de su sarcófago. Se le ha dado a ella como un regalo por su hijo, el rey Ahmose I, cuyo nombre fue mencionado un broche de oro.










La corona de la princesa Knomit decorada completamente en oro. La corona real o diadema  tiene un conjunto de decoraciones horizontales y verticales en oro, con incrustaciones de piedras semipreciosas y pasta de vidrio .. Cada elemento se compone de una flor con forma de rosetón horizontal  flanqueado por dos campanas decoradas limpiamente con incrustaciones de cornalina, turquesa y lapislázuli.  También se ha añadido un ornamento fino en la parte delantera y trasera de la corona. El primero es la rama de un árbol con un pequeño tubo de oro y hojas montadas en oro alternando con pequeñas flores .. El segundo ornamento es una representación de la diosa que se extiende de forma femenina con sus  alas extendidas como un símbolo de protección.














Pulsera del Rey Psusennes I.

Tercer rey de la dinastía XXI, pulsera de oro tallada por su  interior y exterior. El rey usaba entre dos y veinte pulseras en el brazo, esta es la pulsera mas grande y mas pesada de todas, y se destaca  por su forma y diseño. . .









Amuleto con la figura de Isis, de un comandante de ejercito egipcio,  Wen-Gbao . Esta figura está diseñada especialmente para el líder Wen-Gbao, en este amuleto se puede ver la forma de la estatua  de Isis como una dama que lleva un disco solar entre los cuernos de carnero sobre la cabeza. Isis aparece con un pelo que cae sobre los hombros y es de tres piezas además adornada con la cobra sagrada, o cobra real en el frente. También lleva un vestido ajustado  un collar y pulseras.


















Único broche de la joyería de Tutankamon. Este broche de joyería esta construido  en oro, plata, lapislázuli y cristales de colores.
Las características de este  diseño se refieren al nombre del trono de Tutankamón , donde aparecen dos cobras reales, y rematado con media luna de oro y una luna llena en plata. Estos símbolos garantizaban que el rey estaría protegido durante el día y la noche.
Su altura es de 6,8cm








Por: Alejandro Glade R.






Joyería contemporanea


                        

             

Joyería con diferentes materiales

                     La joyería viene desde  la época del Cro-Magnon y  fue utilizada igual que ahora, para realzar la belleza, sugerir emociones, para indicar la riqueza y el poder, o como símbolo de la espiritualidad. En las primeras épocas, los materiales eran los huesos, los dientes, y piedras. Con el tiempo, se les unió una amplia gama de metales, piedras preciosas y semi-preciosas, y, finalmente, plásticos, compuestos y materiales sintéticos. 

Collar hecho con trozos de bolsas plásticas


La joyería fue una vez un adorno reservado para las clases altas, hoy hay mayor accesibilidad y variedad de materiales, ahora la joyería fina está a  disposición de una gama mucho más amplia de los consumidores. Para los diseñadores de joyería contemporánea, esta combinación de materiales nuevos y de más diversidad de portadores permite infinitas posibilidades en cuanto a las maneras en que una pieza de joyería puede ser concebida y presentada.  

Artistas orfebres, y  joyeros han explorado la interacción de la joyería con el cuerpo, empujando y llegando a límites insospechados con este arte. La joyería se ha convertido en arte para vestir.

Trabajo hecho con botones





A través de los siglos las personas han llevado joyas para representar el estado, la riqueza y la identidad. Ahora hay otra razón. La  joyería contemporánea es una forma de arte, con una función de arte portátil. El concepto nació en el siglo 20 después de la Segunda Guerra Mundial, los artistas buscaban una nueva manera subjetiva de expresión - el movimiento post-modernista. Fue una reacción a la modernidad. 

 El arte postmoderno muestra al mundo como es percibido por el artista, lo que permite, interpretaciones conceptuales alternativas  y de más creatividad.

Joyas con elementos electrónicos


Desde la década de 1960 los límites de la joyería han sido continuamente redefinidos. Las nuevas tecnologías y materiales no preciosos, han anulado las nociones tradicionales en la  joyería, los orfebres actuales tienen un número indefinido de elementos para la creación de una joya.

Joyería en cuero



El arte de la joyería contemporánea sigue incluyendo materiales tradicionales como  la joyería de plata, joyería étnica, joyería hecha a mano, joyería de perlas, joyas de piedras preciosas y joyas vintage.



Por: Alejandro Glade R.

Metalistería

Taller de Metalistería

         Nombre dado en el campo de las bellas artes y las artes decorativas, al trabajo de objetos de valor artístico, decorativo o utilitario, realizado a base de uno o varios tipos de metal —incluidos los preciosos— por fundido, martillado, soldadura o combinación de estas técnicas.

A lo largo de la historia los metales se han utilizado como material para la elaboración de objetos tanto utilitarios como decorativos. En el siglo I antes de nuestra era, el trabajo de los metales de mayor uso  fue el hierro, cobre, estaño, plomo, oro y plata — ya tenía tras de sí una larga historia que había comenzado unos diez mil años antes con el trabajo del cobre. La distinción entre metales preciosos (oro, plata y, desde el siglo XVIII, el platino) y los no preciosos (hierro, cobre, estaño y plomo) proceden de las antiguas civilizaciones del Oriente y de la Europa prehistórica. El oro y la plata, considerados sagrados por los adoradores del Sol y la Luna, estaban en un principio reservados para usos religiosos rituales, fabricación de objetos para templos y para la joyería, así como para los utensilios ceremoniales de figuras semisagradas como los faraones del antiguo Egipto, los reyes, sacerdotes de Oriente y los jefes tribales europeos desde España hasta el Cáucaso. A medida que estos materiales tan apreciados se hicieron más abundantes sirvieron para proclamar el rango social de un grupo más amplio, la elite de cada sociedad: su nobleza y sus grandes guerreros. El uso del oro y de la plata se extendió al adorno personal, a las pertenencias de cada uno como los utensilios para comer y beber, las armas y a otros objetos, e incluso a piezas de mobiliario como espejos, pies de lámpara, sillas y camas. Poco a poco fueron adquiriendo un valor intrínseco que acabó por expresarse en las primeras monedas, discos de oro y plata con una estampación que emitieron los lidios en Asia Menor en el siglo VII a.C. Pronto el concepto de acuñación se extendió por todo el Oriente Próximo y llegó a Grecia y desde entonces las monedas siempre han sido consideradas en la doble vertiente de objetos bellos al mismo tiempo que valiosos. Los metales no preciosos como el hierro y el bronce eran apreciados por su resistencia, en especial para armas y herramientas; el cobre, el estaño y el plomo empezaron a emplearse, sobre todo por su utilidad o durabilidad, para objetos de cocina, almacenamiento o para reforzar todo tipo de construcciones de madera. En la antigüedad se descubrió que los metales tenían la propiedad particular de poder mezclarse o alearse en diversas combinaciones y proporciones para conseguir materiales mejores para fines diversos. De la mezcla de cobre y estaño se obtenía bronce y de la de plomo y estaño, peltre. El ingenio y el conocimiento científico cada vez mayor han explotado esta propiedad de los metales durante los últimos 2.000 años, de tal forma que, aunque todavía es común el uso de las denominaciones hierro, cobre, plomo, plata y oro, casi todos los productos metálicos son, en realidad, de aleaciones muy cuidadas y complejas. Sin embargo, dentro de las bellas artes y las artes decorativas los metales se han utilizado en su estado natural o en aleaciones sencillas.
Repujado en Cáliz de Plata


Caracteríticas: Hay ciertas características que comparten todos los metales: superficie lisa uniforme, gran resistencia y durabilidad, así como maleabilidad (capacidad de poder trabajarse para obtener casi cualquier tipo de forma). Esta maleabilidad inherente a los metales hace que se puedan trabajar por presión cuando están en estado sólido o con moldes cuando se licuan por calentamiento. Además, los metales son reciclables (a diferencia de la piedra o la madera) ya que pueden fundirse y aprovecharse para hacer nuevos objetos. Esta propiedad fue muy valorada tras el descubrimiento de la fundición (extracción del metal calentando el mineral), que data de mediados del quinto milenio,  antes de nuestra era.(a.n.e.)

Juego de cáliz repujado en
 Plata y oro

Técnicas: Las técnicas para trabajar los metales se desarrollaron muy lentamente y, durante mucho tiempo, estuvieron en relación con el progreso de la metalurgia (extracción de una masa de metal de la tierra). Hoy día los expertos sostienen que la metalurgia no se desarrolló hasta que los seres humanos no adoptaron un tipo de vida sedentaria, caracterizada por la agricultura y la cría de ganado. Parece ser que donde primero se dieron estas condiciones fue en la zona del noreste de Persia, donde abundaba el cobre, las rocas ricas en metal, la malaquita (de la que se puede obtener cobre) y los bosques que proporcionaban madera, es decir, energía para los hornos. Los persas desarrollaron los fundamentos de la metalistería utilizando el cobre de la zona y variando las técnicas para aplicarlas a otros metales a medida que los fueron descubriendo. Hoy, por lo general, se acepta la teoría de la difusión: las técnicas se desarrollaron en el noreste de Persia pero los productos, y probablemente también los productores, se fueron desplazando poco a poco hacia otras áreas gracias al comercio y a la emigración. Las técnicas se difundieron hacia las civilizaciones del valle de Mesopotamia, a través de la zona occidental de Persia y la costa mediterránea oriental hasta llegar a Egipto, hacia el norte de África y de allí hasta España. Una segunda ruta partía del oeste de Persia a Anatolia y desde allí, cruzando el Helesponto, hacia Europa. Esta difusión comenzó alrededor del quinto milenio a.n.e. y continuó durante más de 2.000 años.

Repujado Cincelado


Técnicas primitivas: La metalistería más antigua es la del cobre, que se remonta quizá a fechas tan lejanas como el 11000 a.n.e., utilizando pequeñas pepitas de cobre recogidas del suelo o del agua. Es probable que al principio esas pepitas se consideraran como un tipo especial de piedra de atractivo colorido, que podían afilarse o golpearse —métodos que ya se usaban para trabajar la piedra, el sílex y la obsidiana— para hacer adornos.


Repujado




Recocido: El siguiente paso fue el descubrimiento, alrededor del 5000 a.n.e, de que esas pepitas podían trabajarse mediante martillado si se las calentaba al rojo vivo y después se las dejaba enfriar; si esto se hacía varias veces, durante el martillado el material permanecía blando y fácil de trabajar. Los fuegos que se hacían con madera común producían el calor suficiente como para llevar a cabo este proceso, que se conoce como recocido. Si el metal se somete a un martillado constante sin haberlo recocido, se torna demasiado duro y quebradizo y aparecen las consiguientes grietas irregulares.

Fundición






Fundición: El siguiente descubrimiento tuvo lugar después de inventarse el horno cerrado de dos cámaras para la cerámica, en el que se logran temperaturas muchísimo más altas que las de los hornos abiertos utilizados para la alfarería a baja temperatura. Esto ocurrió probablemente, casi con seguridad, antes del 4000 a.n.e y condujo, unos 500 años más tarde, primero a la fundición de pequeños trozos de cobre y malaquita (de la que, en determinadas condiciones, puede extraerse cobre) y, más adelante, a fundir grandes cantidades de mineral de cobre en hornos que al principio se parecían a los de dos cámaras para cerámica. Hasta el momento en que se pudo fundir, no se produjo un incremento importante en el suministro de cobre y objetos hechos con él.

Fundición de Joya a la cera perdida

Cera perdida  foto1
Aleaciones: Finalmente, el descubrimiento de la fundición llevó al desarrollo de aleaciones simples que se realizaban mezclando diferentes minerales durante el proceso de fundido. Esto ocurrió después de un periodo intermedio, alrededor del 3000 a.n.e, en el que se observó que los minerales compuestos —rocas que presentaban una o dos partículas metálicas diferentes— producían un metal superior. El cobre obtenido por fundición continuó dedicándose al principio a herramientas pequeñas y a adornos realizados con las antiguas técnicas de martillado o afilado que se habían aplicado para el cobre en estado natural. Sin embargo, se ha descubierto que las armas y herramientas del periodo pre-dinástico en Egipto (c. 3200-3100 a.n.e) estaban hechas, sin lugar a dudas, con cobre fundido y vaciado. En Ur, Mesopotamia, se han extraído de las tumbas reales gran cantidad de objetos preciosamente trabajados en oro, plata, electro (aleación natural de oro y plata), cobre e incluso bronce primitivo. Muchos de estos objetos están hechos con el método de vaciado tanto a la cera perdida como a la arena.


Cera perdida foto2
Cera perdida foto3
Aplicación de técnicas: Hacia el 2500 a.n.e ya se llevaba trabajando el cobre al menos 3.000 años y las principales técnicas de la metalistería habían pasado por procesos de desarrollo muy lentos. Para entonces estas técnicas también se aplicaban a otros metales, como la plata, el oro y las aleaciones de cobre y estaño con las que se obtiene el bronce. Las técnicas utilizadas para dar forma eran la de forja y batido en frío o en caliente, que evolucionaron a las técnicas del martillado y relieve, utilizando martillos blandos de hematites; la del recocido; la del afilado, que dio paso al pulido y lijado fino (esmerilado) usado en la producción de espejos; la de unión de dos láminas de metal con junturas superpuestas o remaches y más tarde por soldadura; y la técnica de colada o fundición. Después de inventarse esta última se utilizó el batido para reducir una pieza de metal a planchas, técnica que hubo de seguir utilizándose hasta que, en el siglo XVII, se inventó el laminador que permitía obtener planchas de metal por medios mecánicos. Aunque para el trabajo del metal a nivel industrial se han introducido otros métodos, como el torneado, han sido y siguen siendo la soldadura, el batido, el recocido, el relieve y la colada los métodos artísticos que se utilizan para dar forma a los metales. Se supone que estos fueron los métodos utilizados por primera vez por las comunidades agrícolas de fin del neolítico que habitaban en la región montañosa del noreste de Persia.

Cera perdida foto4
Técnicas decorativas: Se cree que la mayor parte de las técnicas decorativas se desarrollaron cuando el material crudo refinado llegó, gracias al comercio, a las civilizaciones urbanas más evolucionadas del suroeste de Persia, Mesopotamia y Egipto. Al mismo tiempo empezaron a surgir distintos tipos de artesanos como el orfebre, que labra objetos de oro, plata u otros metales preciosos, y el platero especializado el trabajar la plata.


Cera perdida foto5

Repujado: La decoración de los metales depende de su relativa maleabilidad. Probablemente la forma de decoración más antigua surgió de los propios procesos de batido que se empleaban para dar forma al objeto, ya que es posible hacer surcos o aristas golpeando la superficie o, en el caso de láminas de metal, el envés del material. De esta forma se obtiene el agradable efecto de nervaduras paralelas como las que presentan los vasos y otros recipientes encontrados en las tumbas reales de Ur. Mediante un martilleo más localizado y específico puede realizarse todo tipo de relieves, desde sencillas protuberancias hasta acabados de efecto pictórico. Esta técnica, conocida como repujado, se ha utilizado durante más de 4.000 años y alcanzó su apogeo en los utensilios religiosos y de uso doméstico realizados en oro y plata en la Europa de los siglos XVI y XVII.


Grabado y cincelado: También pueden realizarse diseños sobre la superficie, bien sea eliminando una franja angosta de metal con una herramienta de corte o grabado, o bien presionando la superficie con una punta roma y martillando a lo largo de la línea del dibujo sin eliminar metal. La primera opción se llama grabado y la segunda cincelado, técnicas reservadas principalmente para el trabajo de los metales preciosos.

Trabajos en Cobre
Deslustrado, grabado al agua fuerte y oxidación: Otro método de decoración de la superficie es imprimir un diseño repetitivo de líneas (suele utilizarse para los metales preciosos), creando así zonas rayadas o mates que contrastan con las que mantienen su brillo y reflejos. Otro consiste en oscurecer algunas zonas del objeto aplicándole un ácido, o aguafuerte, que se suele utilizar en las armaduras de acero y en las partes de este metal de las armas. En el siglo XIX se inventó un proceso de oxidación intencionada que consistía en aplicar azufre sobre una superficie de plata pulida, con lo que se obtenía un sutil efecto de oscurecimiento.
 
Espuela Chilena de Plata
Dorado y damasquinado: Pueden conseguirse efectos decorativos muy lujosos cubriendo un metal con otro, como en los objetos de plata, bronce y acero que han sido dorados total o parcialmente, o incrustando un metal en otro, como por ejemplo incrustando hilos de plata y oro en bronce, acero, oro, cobre y latón. Este último método fue perfeccionado en el mundo árabe durante la edad media y se llama damasquinado puesto que la ciudad siria de Damasco era famosa por este tipo de trabajo. Las vasijas ceremoniales chinas de bronce del primer milenio a.n.e. presentaban exquisitos damasquinados en oro y plata. En Europa durante el siglo XVI se empleó para decorar armas y armaduras. Más tarde, su uso quedó limitado al adorno de pequeños objetos, técnica muy practicada en España, sobre todo en Toledo y Granada.


Granulación y filigrana: Otras técnicas de decoración de la superficie que utilizan un metal sobre otro son el granulado y la filigrana. La granulación, que se utiliza en joyería, sólo puede hacerse con el oro y consiste en soldar partículas de oro sobre superficies del mismo metal. Los mejores ejemplos de este trabajo son los que realizaron los etruscos en el siglo VI y siglo V a.n.e. Las partículas eran tan diminutas que parecía que la superficie tenía una pelusa de oro. La filigrana puede realizarse con oro o plata y consiste en confeccionar diseños calados con dos o tres hilos finísimos de oro o plata entrelazados o trenzados. En los siglos XVI y XVII la filigrana tuvo gran difusión en la decoración de jarras, vasos y copas, sobre todo en Italia, España y Alemania, y durante el siglo XVIII y el siglo XIX en Latinoamérica. En Rusia y en los países escandinavos la filigrana se continúa utilizando en la artesanía local para realizar cajas, estuches de espejos y joyas de inspiración campesina. Es, obviamente, un trabajo de gran fragilidad y suele llevar, excepto en joyería, un material de refuerzo. También se realizan trabajos de filigrana en España e Italia, aunque fundamentalmente como recuerdo turístico. El trabajo de efectos similares al calado. Utilizado sobre todo para adornos de objetos de plata y algunas joyas, se denomina ajouré y se logra cortando y perforando el metal para obtener el diseño deseado. El ajouré gozó de gran aceptación desde finales del siglo XVII hasta comienzos del siglo XIX. También pueden aplicarse pequeños motivos recortados o calados sobre una superficie plana para obtener una decoración en relieve, método que se ha venido utilizando durante más de 4.000 años.

Ornamentación con otros materiales:

Ornamentación y aplicaciones decorativas

Todas las civilizaciones en las que existe una clase social alta o acaudalada han utilizado, desde hace más de cuatro milenios, la metalistería decorativa enriquecida con otros materiales, entre los que se incluyen las piedras preciosas o semipreciosas, los esmaltes y una amplia variedad de materiales como maderas exóticas, marfil, jade, ámbar y niel (lámina de plata esmaltada en negro). En tiempos remotos, los objetos ceremoniales a veces estaban decorados con tanto exotismo como las joyas y los instrumentos del culto. En épocas más recientes, este tipo de metalistería decorativa ha quedado reservada a los objetos personales y a la joyería.

Por: Alejandro Glade R.


El oro resplandeciente

El Oro resplandeciente.




Aún después de haber estado enterrado por siglos o milenios, o sumergido en las aguas, el oro es incorruptible, éste conserva su brillo sin variación alguna. La tumbaga (una aleación indígena de oro y cobre) o la plata, cambian de color y textura bajo la influencia de diversos factores físicos y químicos, pero el brillo del oro y sus demás cualidades, perduran de tal modo que este metal se ha convertido, a través de la historia, en un símbolo de la eternidad.









El oro es de carácter sacrificante en las religiones, ofrendatorio, pues es un elemento grato a los dioses. El sol es un disco de oro, es el padre del oro y se nutre de oro; éstas ideas se encuentran en casi todas las culturas del mundo donde haya oro, el mejor ejemplo es  de los egipcios, de modo que el nexo entre el oro, la esfera sobrenatural y el poder es una constante del pensamiento humano y, por cierto, transciende las fronteras de las religiones más avanzadas. Sean los fondos dorados de los mosaicos bizantinos, los Budas dorados o el profuso dorado de las iglesias del mundo hispano, siempre la connotación del oro ha inspirado un sentimiento de reverencia y hasta de temor.


Muchas sociedades del pasado y del presente el orfebre se relaciona con el mago. Ese orfebre, es un transformador pues al manipular y trabajar el oro, darle una forma culturalmente significante, hace pasar la materia de un estado profano a lo sagrado; es decir que con el conocimiento científico y tecnológico del orfebre casi siempre se asocia un elemento mágico, el de la transformación. Aún una técnica tan sencilla como el martillado, puede ser sorprendente por la facilidad con que un pequeño grano de oro se convierte en una gran hoja, del espesor de un papel finísimo y mayor maravilla debieron causar las técnicas tan diversas e ingeniosas del orfebre, como lo son las llamadas de la cera perdida, la mise en couleur, la falsa filigrana y tantas otras más.



En las crónicas del siglo dieciséis se habla de objetos de oro y se dice que los indígenas usaban joyas de oro en profusión, sea en ocasiones rituales, sea al enfrentarse con el enemigo e incluso se las ponían durante trabajos comunales. Por ser el oro un metal blando, estas piezas seguramente no constituían una especie de coraza sino tenían otras funciones que, muy probablemente, se relacionaban con el resplandor del oro. Obviamente, la orfebrería precolombina estaba destinada a ser contemplada a la luz de un sol tropical, a la lumbre vacilante de un fogón o una antorcha de las que iluminaban el interior de los recintos.
También dicen las crónicas de entonces que los indios llevaban mantas u otras prendas de vestir, sobre las cuales estaban cosidas cantidad de plaquitas de oro.






El oro se asociaba con el sol por su resplandor, y con ello adquiría un significado seminal, fertilizador, vital y aún un poder político. Las joyas de oro eran usadas por hombres y mujeres; el brillo daba presencia al portador y el guerrero, cacique o chamán, cuando cubría su cuerpo con oro, afirmaba así una actitud dominante, frente a sus congéneres o enemigos. No se trataba aquí de un despliegue de riquezas sino de una afirmación del poder luminoso del binomio oro-sol, personificado en algunos miembros de la comunidad.















Un aspecto que aparentemente influía mucho en la apreciación que el indígena hacía de sus artefactos de metalurgia, era su color. En la orfebrería precolombina se observa una amplia gama de colores, que va desde el amarillo pálido hasta el rojizo obscuro de la tumbaga y del cobre. Ello depende de la pureza del oro o del porcentaje de cobre que se le añade. La relación que el color metálico pueda haber tenido con el uso específico de un objeto, es decir el grado de su valor sobrenatural —no utilitario— aún no ha sido investigado en Colombia, pero promete resultados interesantes si tenemos en cuenta que entre muchas tribus indígenas actuales existe un muy complejo simbolismo de colores. Por ejemplo, hay ciertas tribus indígenas que  distinguen por lo menos doce diferentes tonalidades en la gama entre amarillo y rojizo. Todos estos tonos significan ciertas categorías e intensidades de energía solar, siendo el amarillo claro el más benéfico, mientras que los colores cobrizos conllevan cierta idea de peligro, de enfermedad. Entre los mismos indios, el brillo de un adorno de cobre es diagnóstico para el estado de salud de su portador. Por otro lado, en la mitología se habla repetidas veces de casos en que los zarcillos de oro o de cobre de una persona se voltearon “hacia adentro”, es decir hacia la cara, y no brillaron más, lo que pronosticó la inminente muerte del portador. Falta añadir que el particular olor del cobre o de la tumbaga, al manosearlos, siempre ha llamado la atención de los indígenas y ya en el siglo dieciséis el Padre Bartolomé de las Casas anotó este hecho.



El resplandor del oro es pues más que un mero reflejo, más que un fenómeno que se percibe ópticamente; según los indígenas, contiene una energía la cual se transmite a los seres humanos y que, en toda su esencia, es fertilizadora.



Por: Alejandro Glade R.

El Tesoro de Príamo y la máscara de Agamenón.


El Tesoro de Príamo y la máscara de  Agamenón.
2350-2100 a.C.

Heinrich Schlemann  (Alemán)


           La Ilíada de Homero era considerada en el siglo XIX un poema épico sin ningún viso de realidad. Las luchas y batallas de los héroes como Aquiles, Héctor, Ajax o Ulises,  el  fruto de la ficción, y la mítica Troya, una ciudad, que de existir, no tendría en ningún caso reflejo en los versos de Homero, que habría inventado lo más esencial y por tanto no serviría como base para encontrar su ubicación.

El arqueólogo Heinrich Schliemann (06/01/1822-26/12/1890), en el año 1870 inicia excavaciones en la colina de Hissarlik, en Turquía,  guiándose por la lógica del relato del texto de  Homero arrojaría luz sobre el emplazamiento de los muros de Troya, y el descubrimiento finalmente ocurrió.

Un nuevo estudio, que llevará a cabo William Aylward de la Universidad de Wisconsin-Madison,  podría ampliar los conocimientos sobre el yacimiento y alimentar la agria polémica entre historiadores y arqueólogos que se abrió en el mismo momento en el que Schliemann encontró la supuesta primera piedra de la ciudad, debajo de siete estratos que  formaron nuevas urbes superpuestas a lo largo de los siglos.



William Aylward está convencido que las nuevas técnicas arqueólogicas y de estudio químico y biológico servirán para obtener una información mucho más precisa de unas ruinas que siempre han levantado diferencias en la comunidad científica.



Schliemann, héroe por antonomasia de la entonces joven ciencia arqueológica no ha escapado de las dudas sobre sus investigaciones ya que el entusiasta excavador tendía a magnificar sus descubrimientos, manipulando su significado, como en el caso de la Máscara de Agamenón o el Tesoro de Príamo, rey de la ciudad de Troya.

En el primer caso, aunque la pieza es incuestionable que perteneció a un jefe guerrero noble no hay constancia de que haya pruebas evidentes que permitan afirmar que el objeto perteneció a Agamenón, el rey griego que asedió la ciudad de Troya en La Ilíada. Simplemente, Schliemann perseguía con tanto ahínco la leyenda de sus amados versos -que conocía de memoria- que estaba a dispuesto a darle el empujón que necesitaban.



Sophia Kastrommenos, ataviada con las
 joyas del Tesoro de Príamo

































El caso del Tesoro de Príamo es aún más controvertido. Según el relato que ha pervivido, Schliemann  lo encontró junto a su mujer Sofia Kastrommenos, después de haber dado un día libre a sus ayudantes y subordinados intuyendo el formidable descubrimiento que estaba a punto de hacer. Cuando encontró los cerca de 8.000 objetos entre diademas de oro, pendientes, colgantes, pulseras y un sinfín de piezas, los atribuyó directamente a Príamo, como en el caso de Agamenón. Hay fundadas sospechas, no obstante, de que Schliemann juntó poco a poco esas piezas y las presentó posteriormente como un hallazgo único, para darle más relieve.

Máscara de Agamenón

Realidad, ficción o una mezcla de ambas, sigue alimentando el debate de uno de los más jugosos yacimientos arqueológicos del planeta, y al que la nueva expedición de William Aylward  dará nuevas noticias.




Por: Alejandro Glade R.



Tasación de joyas


Tasadora observando un diamante natural

La tasación es  una de las actividades más complejas dentro de la rama de la gemología y la joyería, requiere de amplios conocimientos tanto técnicos como científicos.

Las gemas y elementos que componen las joyas han de ser correctamente identificados, como lo han de ser las síntesis e imitaciones, los metales, las aleaciones, las técnicas, las falsificaciones, copias y modificaciones, etc.




¿ Qué es tasar una joya?


Colección de joyas con sus certificados.
  La tasación de una joya, técnicamente denominada como informe de valoración, es un documento que suscribe un profesional competente para hacerlo y que tiene como objetivo el de establecer de forma justificada el valor de un bien, de acuerdo con unos criterios previamente establecidos y desarrollando una metodología adecuada al fin propuesto.

  En concreto, la tasación de joyas consiste en la elaboración de un documento en el que  se refleja un informe detallado de la joya a tasar en cuanto a su autenticidad y características para determinar el valor económico de la joya en cuestión .

Implementos de tasador


¿ Es profesional el que realiza la tasación?

   La tasación debe ser realizada por un profesional experto en tasaciones de joyas con la experiencia y formación que se requiere para realizar esta labor.


¿ La certificación y tasación de joyas son lo mismo?

   En realidad no hay una diferencia concreta sino que la certificación es un paso previo, necesario e imprescindible para poder efectuar la  tasación de la pieza.
Implementos necesarios para certificación de diferentes tipos de diamantes

  La Tasación de una joya partirá del análisis de los materiales,  por análisis óptico, químico, físico y electrónico, contenidos en la Certificación de la joya, para luego incorporar a la valoración los restantes conceptos de: (materiales, hechura, antigüedad) o intangibles (valor artístico, valor histórico, etc.).


Certificado de grabado laser



 Es muy importante a la hora de redactar el informe de tasación de una joya, la forma en la que describamos el artículo, ésta debe ser exacta y tan concreta que prácticamente sea imposible ser suplantada o reemplazada por otra de similares características.                        


 ¿Por qué es bueno  tasar una joya?

Las ventajas son muchas y tienen que ver con:

-El contratar un seguro exige contar con un documento que determine el valor económico actual de las joyas que vas a asegurar.


Certificado con foto


-Las joyas que se dejan en herencia  deben de llevar  adjunta  la documentación necesaria para avalar el reparto de las mismas.

-Al venderlas, el comprador  va a exigir un documento que certifique oficialmente su valor y autenticidad.

-Por si se necesitan  como medio de pago.


-Por si se realizar una repartición de bienes en caso de divorcio.

 





En definitiva, la tasación de sus joyas le proporciona el medio más adecuado para realizar una correcta transacción sobre unos bienes tan susceptibles al fraude como las joyas y las piedras preciosas.





Por Alejandro Glade R.